Si tu disco tiene un bloque defectuoso, tienes un problema. Significa que el dispositivo de almacenamiento ha sufrido algún daño que afecta a su funcionamiento y que no puedes acceder a los datos que estaban en la zona dañada. Pero no te preocupes: la pérdida de datos no tiene por qué ser definitiva. Hay formas de recuperar fotos, documentos y archivos de discos con bloques defectuosos, siempre que recurras a las soluciones adecuadas y no intentes resolver el problema por tu cuenta sin saber lo que haces. A continuación te explicamos en detalle qué es un bloque defectuoso, qué lo provoca y qué puede pasar cuando aparece. ¡Sigue leyendo!
Con daños físicos, los programas y las reparaciones caseras pueden empeorar el caso. En esos casos, la recuperación de disco duro y disco externo se hace en laboratorio, con diagnóstico gratuito.
¿Qué es un bloque defectuoso (bad block) en un disco?
Los bloques defectuosos son zonas del disco que ya no se pueden leer o escribir correctamente. Aparecen cuando una zona de la superficie del disco se daña o se degrada. Pueden ralentizar el ordenador, hacer que se quede colgado al cargar y dejar los datos inaccesibles. El término «bloque defectuoso» se refiere a una zona dañada del disco. Un bloque está formado por uno o varios sectores, y los que están dañados se llaman «sectores defectuosos». Por tanto, un bloque defectuoso contiene sectores defectuosos, pero no al revés.
Aun así, ambas expresiones se usan a menudo como sinónimos. Para entender qué es un bloque defectuoso, conviene saber cómo funciona un disco duro.
Dentro del disco duro (hard disk, en inglés) hay uno o varios platos que guardan los datos. Cuando guardas un documento o una foto en el ordenador, el archivo se escribe en sectores de esos platos, que funcionan como «cajones» de datos.
Mientras los platos giran a gran velocidad, el cabezal de lectura, sujeto a un brazo móvil, escribe datos en ellos o los lee y los envía al ordenador. Cuando aparece un bloque defectuoso, uno de esos sectores ha quedado dañado y los datos que contenía pueden volverse inaccesibles.
¿Qué es el área de reserva?
El área de reserva es una solución que usan los discos actuales para que un sector dañado no deje inutilizado el disco. Cuando aparece un sector defectuoso, el propio firmware del disco suele detectarlo y lo marca para no volver a usarlo. Así, el disco deja de intentar leer o escribir en esa zona, lo que lo ralentizaría o lo bloquearía.
Por tanto, los bloques defectuosos no se pueden eliminar ni reparar físicamente; solo se pueden marcar como defectuosos. En su lugar, el disco pasa a usar un sector sano de una zona de reserva (sectores spare). Si el sector todavía se podía leer, los datos se copian al sector de reserva; si ya era ilegible, esos datos se pierden y el sector solo se sustituye cuando se vuelve a escribir en él.
Estos sectores de reserva existen precisamente para cuando el disco tiene problemas. El proceso de redirigir la dirección del sector dañado a un sector de reserva se llama reasignación (remapping).
Puede ocurrir muchas veces sin que te des cuenta, a medida que el disco detecta problemas. Pero un disco con demasiados bloques defectuosos se convierte en un problema, porque la zona de reserva es limitada y, sobre todo, porque un número creciente de sectores dañados indica que el disco se está degradando. Por eso, cuando el número de sectores reasignados empieza a aumentar, es el momento de hacer una copia de seguridad de los datos y cambiar el disco por uno nuevo.
¿Qué puede causar bloques defectuosos en el disco?
Los bloques defectuosos pueden deberse a problemas físicos o lógicos, por desgaste, mal uso o accidentes. Un bloque defectuoso físico es un daño real en la superficie del disco y puede tener muchas causas. Por ejemplo, una caída o un golpe con el disco en marcha puede hacer que el cabezal toque la superficie y dañe una zona; también aparecen por el desgaste natural con los años.
Otra causa es intentar abrir el disco fuera de una sala blanca: basta una mota de polvo o una gota para dañar la superficie. Los discos son dispositivos robustos y sellados, pero funcionan mecánicamente, con componentes muy sensibles y precisos.
Por eso están sujetos a fallos mecánicos que afectan a su funcionamiento. Un bloque defectuoso lógico, en cambio, no es un daño físico: es un sector cuya información quedó incoherente, por ejemplo porque una escritura se interrumpió a medias. Puede ocurrir con cortes de luz repentinos o al desconectar un disco externo sin expulsarlo correctamente. Los virus y el malware también pueden dañar datos y estructuras del disco.
¿Cómo evitar bloques defectuosos en el disco?
Como has visto, muchos bloques defectuosos se deben a un uso incorrecto del dispositivo, así que la mayoría de las situaciones se pueden evitar. Cuida tu disco con estos consejos:
- Ten cuidado al manipular y transportar el equipo, sobre todo los portátiles y los discos externos, que se mueven más;
- Coloca los equipos en lugares estables y seguros para evitar caídas y golpes;
- No abras nunca el disco en casa: el polvo del ambiente puede dañarlo de forma irreversible;
- Usa un antivirus, conecta el disco externo solo a ordenadores de confianza y ten cuidado con lo que descargas para evitar infecciones;
- Usa un SAI en el ordenador y desenchufa los equipos si hay fluctuaciones de corriente, para evitar averías;
- Apaga el ordenador correctamente (Inicio > Apagar en Windows) y desconecta el disco externo solo después de expulsarlo, para evitar cortes bruscos.
En cualquier caso, aunque tomes todas estas precauciones, conviene tener siempre una copia de seguridad de tus archivos, en otro dispositivo (un disco externo, por ejemplo) y en la nube. Tener los datos en dos sitios distintos es la mejor forma de no perderlos aunque el disco se estropee definitivamente.
¿Cómo sé si mi disco tiene bloques defectuosos?
El disco no te avisa de que han aparecido bloques defectuosos.
Igual que con la fiebre u otras enfermedades, hay que fijarse en los síntomas para llegar al diagnóstico. Estos son los síntomas más habituales de bloques defectuosos en un disco:
- Lentitud o bloqueos al cargar el sistema operativo;
- Mensajes de error al intentar reparar el sistema;
- Mensajes de error al abrir o copiar archivos del disco;
- Dificultad para que el ordenador reconozca el dispositivo (en el caso de un disco externo);
- Pantallazo azul al encender el ordenador.
Estos síntomas aparecen cuando el disco tiene sectores que no consigue leer, algo que la reasignación no resuelve: el sector solo se sustituye cuando ya es tarde para los datos que contenía.
Si el disco consigue reasignar a tiempo los sectores débiles, puede que no notes nada y sigas usándolo con normalidad. Pero cuando los bloques defectuosos se multiplican, el disco se degrada rápidamente y aparecen síntomas más graves. Herramientas que leen los datos S.M.A.R.T. del disco (como los contadores de sectores reasignados y pendientes) permiten detectarlo antes.
¿Cómo recupero los datos de un disco con bloques defectuosos?
Cuando un sector defectuoso ya no se puede leer, no puedes acceder a los datos que contenía.
En ese caso, necesitas un servicio de recuperación de datos. Si el disco ha reasignado los sectores a tiempo, seguirás accediendo a los datos, pero la zona dañada no se recupera.
Y si los bloques defectuosos son cada vez más frecuentes y afectan al funcionamiento del disco, también necesitarás recuperar los datos para volver a acceder a ellos. Para recuperar un disco con bloques defectuosos, hay varias medidas que puedes tomar.
Pero ten en cuenta que ninguna puede reparar físicamente la zona dañada; como mucho, se recuperan los datos. Lo primero, en cuanto notes los síntomas, es dejar de usar el disco para no empeorar el problema. Herramientas como chkdsk /r o los programas que «reparan» sectores pueden resolver un bloque defectuoso lógico, pero obligan al disco a leer toda la superficie una y otra vez y escriben en él: en un disco que se está degradando, pueden acabar de estropearlo y provocar la pérdida definitiva de los datos. Por eso, si los datos son importantes, no los uses antes de recuperarlos y recurre a un servicio profesional de recuperación de datos, que hace primero una copia (imagen) del disco con equipos que controlan la lectura de los sectores dañados. Si el problema es lógico, las posibilidades de recuperar los datos son mucho mayores. Si se trata de un bloque defectuoso físico, hace falta intervenir en el disco, algo que solo los profesionales del sector pueden hacer con seguridad y conocimiento.
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